
La desalación de aguas procedentes del mar ha creado grandes expectativas en la cuenca mediterránea, pero también se ha constituido en fuente de polémica. Esta tecnología se propone como un medio alternativo a los discutidos trasvases para conseguir recursos hídricos de calidad en una zona históricamente afectada por la escasez de agua.La reciente derogación del Plan Hidrológico Nacional, basado en el trasvase de aguas del Ebro, ha situado a la desalación en el primer plano informativo. Sus defensores aseguran que el consumo energético de estas plantas sería muy inferior al coste la construcción de la infraestructura necesaria para el trasvase, y recuerdan que la ocupación del terreno y el desplazamiento de tierras serían también menores. Sus detractores, sin embargo, subrayan el impacto medioambiental que suponen las salmueras -residuos de agua salada que genera este proceso de obtención de agua dulce, ya que para eliminarlas sólo cabe su traslado y evacuación al mar, con lo que ello significa de agresión a la biodiversidad marina. Los escasos estudios de impacto medioambiental disponibles en la actualidad, informan de que los vertidos de las plantas desalinizadoras han causado reducciones de poblaciones de peces, mortalidad de plancton y corales en el Mar Rojo, desaparición de manglares y angiospermas marinas en la laguna de Ras Hanjurah (Emiratos Árabes), y una contaminación importante de los fangos por cobres y níquel en Key West (Florida).
¿Cómo se desala el agua de mar?
La corriente de agua del mar, después de pasar por la planta desalinizadora, se convierte en un caudal de agua dulce apta para el abastecimiento urbano y el regadío. El problema es que durante este proceso se genera la salmuera, residuo del que hay que deshacerse, aunque también se podría reutilizar para generar un ecosistema salobre e incluso para obtener energía que realimente la fábrica desaladora.Hay dos procesos básicos para extraer la sal del agua: por destilación (evaporación) y por ósmosis inversa (se fuerza al agua de mar a pasar, bajo una alta presión, a través de una membrana semipermeable que filtra las sales y las impurezas). En las plantas que funcionan por destilación el vertido (la salmuera, fundamentalmente) representa de 8 a 10 veces el volumen de agua depurado, mientras que en las plantas de ósmosis inversa este volumen del residuo es menor, de 2,5 a 3 veces el volumen depurado, si bien su contenido en sales es mucho mayor. En ambos casos, el vertido incluye algunos productos químicos (biocidas, anti-incrustantes y anti-espumantes) utilizados en el tratamiento del agua.
Desaladoras y consumo energético
Los investigadores llevan años intentando minimizar el problema del alto consumo de energía de las desaladoras. De hecho, existe ya una tecnología para crear energía basándose en la propia salmuera: un dispositivo llamado PE (Intercambiador de Presión, Pressure Exchanger en inglés) transfiere energía directamente de la salmuera al flujo de alimentación sin los problemas de rendimiento de los ejes giratorios de alta velocidad de las fábricas actuales. Si se
siguiera este sistema, la reducción de los costes energéticos y económicos podría suponer que por primera vez sería posible producir agua potable a partir de agua de mar con un coste inferior por metro cúbico que el obtenido por otras vías (pantanos, canales, trasvases). Porque ese es otro de los aspectos claves, todavía no resuelto, de la polémica: ¿cuál es el precio final de un metro cúbico de agua desalada industrialmente y cuál el del proveniente del trasvase del Ebro?
siguiera este sistema, la reducción de los costes energéticos y económicos podría suponer que por primera vez sería posible producir agua potable a partir de agua de mar con un coste inferior por metro cúbico que el obtenido por otras vías (pantanos, canales, trasvases). Porque ese es otro de los aspectos claves, todavía no resuelto, de la polémica: ¿cuál es el precio final de un metro cúbico de agua desalada industrialmente y cuál el del proveniente del trasvase del Ebro? 
Inconvenientes de la desalinización
· En el proceso de extracción de la sal del agua de mar se producen residuos salinos que, una vez vertidos al mar, perjudican a la flora marina al aumentar la salinidad de las aguas.· Las complejas instalaciones de ósmosis inversa requieren un gran consumo de electricidad.
· Las desalinizadoras se instalarían en lugares no ocupados por las urbanizaciones turísticas.
· Como fábricas que son, tienen una vida limitada.
· El agua desalada, al parecer, podría perjudicar a la agricultura. Los cítricos, por ejemplo, tan abundantes en la zona de Valencia y Murcia, son muy sensibles a los minerales que contiene el agua desalada.
· Habría que realizar nuevas y costosas obras de infraestructura para trasladar el agua desalada a las zonas donde es necesaria.
Ventajas de la desalinización
· Según algunas fuentes, supone el 3% de ocupación de terreno y el 3% de desplazamiento de tierras frente al trasvase del Ebro previsto en la Ley de Plan Hidrológico Nacional (PHN), ya derogado.
· El sistema de desalinización consumiría un 30% menos de energía que la requerida para trasladar el agua del Ebro a Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Almería.
· Podrían utilizarse energías renovables para el funcionamiento de las desaladoras, dado que en numerosas zonas del sur y el este del país, el sol y/o el viento abundan.
· El sistema de desalinización consumiría un 30% menos de energía que la requerida para trasladar el agua del Ebro a Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Almería.
· Podrían utilizarse energías renovables para el funcionamiento de las desaladoras, dado que en numerosas zonas del sur y el este del país, el sol y/o el viento abundan.
Consejos de los expertos
Los investigadores del Centre d´Estudis Avancats de Blanes - CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) informan de una serie de medidas que habría que tener en cuenta:
La localización de las desaladoras debería ser en zonas donde el impacto sobre las comunidades bentónicas sea mínimo (verter preferentemente los residuos en fondos sin vegetación). Es importante evitar bahías cerradas y sistemas de gran valor ecológico, como las praderas de angiospermas marinas.
Los vertidos de salmueras habrá que situarlas en zonas de hidrodinamismo medio o elevado, que facilite la dispersión de la sal vertida al mar.
Deben evitarse cambios que puedan afectar los procesos de sedimentación.
Intentar que el agua de origen sea de buena calidad para minimizar el tratamiento químico posterior. -Necesidad de investigar los distintos aspectos de impacto de salmueras en el litoral. Son necesarios estudios del impacto de cada elemento del vertido por separado y también de sus posibles interacciones.
Habría que establecer cuáles son los límites de tolerancia de las distintas comunidades bentónicas mediterráneas que pueden verse afectadas por los vertidos.
La localización de las desaladoras debería ser en zonas donde el impacto sobre las comunidades bentónicas sea mínimo (verter preferentemente los residuos en fondos sin vegetación). Es importante evitar bahías cerradas y sistemas de gran valor ecológico, como las praderas de angiospermas marinas.
Los vertidos de salmueras habrá que situarlas en zonas de hidrodinamismo medio o elevado, que facilite la dispersión de la sal vertida al mar.
Deben evitarse cambios que puedan afectar los procesos de sedimentación.
Intentar que el agua de origen sea de buena calidad para minimizar el tratamiento químico posterior. -Necesidad de investigar los distintos aspectos de impacto de salmueras en el litoral. Son necesarios estudios del impacto de cada elemento del vertido por separado y también de sus posibles interacciones.
Habría que establecer cuáles son los límites de tolerancia de las distintas comunidades bentónicas mediterráneas que pueden verse afectadas por los vertidos.
Energías renovables
Hay diversos factores que hacen de la desalación de agua del mar una aplicación atractiva para las energías renovables. Por un lado, muchas zonas con escasez de agua desalada poseen un buen potencial de alguna de dichas energías, especialmente la eólica y la solar. Un factor positivo es la simultaneidad estacional entre la época de mayor demanda de agua potable y la disponibilidad de dichas energías. En numerosas localidades costeras y centros turísticos, la demanda de agua potable crece en verano, motivado por el gran aumento que experimenta la población debido al turismo. Y es precisamente en verano cuando la disponibilidad de la radiación solar es máxima. Todos estos factores han motivado que varias instituciones y organismos oficiales hayan desarrollado, o estén desarrollando, proyectos destinados a mejorar y hacer más competitivos los sistemas de desalación de agua de mar que funcionan con energías renovables.
"Propongo la lectura de estos dos artículos que ofrecen dos puntos de vista
distintos en relación a la alternativa de la desalinización como recurso"
El Mundo. Fecha: 29/01/2007
El despegue de las desaladoras
La apuesta del Gobierno por la desalación, que en 2008 producirá el 70% del agua que se iba a trasvasar del Ebro, ha convertido a España en el líder mundial de esta tecnología, según un reciente informe del MIT en EEUU
GUSTAVO CATALAN DEUS. Enviado especial
SAN PEDRO DE PINATAR (MURCIA). - Entre bandos de flamencos, fumareles y garcillas que hunden sus picos en el fondo de las salinas de este enclave Mediterráneo, hoy convertido en Parque Natural, se levanta desde hace meses otra instalación mucho más moderna que tiene como finalidad algo parecido pero no para producir sal, sino para producir agua sin ella.
Son las dos plantas desaladoras de San Pedro de Pinatar, situadas al norte de la provincia de Murcia junto al Mar Menor. La planta I y II son gemelas y se han levantado íntegramente tras la llegada al Gobierno del PSOE en 2003. Una de las primeras medidas que se tomaron nada más llegar a la Moncloa Zapatero fue retirar el proyecto del PP de trasvasar agua del Ebro en una obra faraónica de un canal con cerca de 1.000 kilómetros.
Como alternativa, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció que se llevaría a cabo la construcción de plantas desaladoras en el Levante, para dotar de agua dulce de calidad a las poblaciones residentes en el arco mediterráneo y Andalucía oriental.
Cuando han transcurrido dos años y medio desde aquel anuncio, las dos plantas desaladoras de San Pedro de Pinatar son una realidad que producen cada día 65.000 metros cúbicos de agua de mucha mayor calidad que la que hasta ahora ha circulado por las redes de abastecimiento de la región.
La apuesta por la desalación de Cristina Narbona -que fue la alternativa del PSOE desde los primeros pasos del Trasvase del Ebro- fue muy criticada y sobre ella cayó el sambenito del vertido de la salmuera sobrante, porque iba a acabar con la vida marina. Pero esto es algo que no ocurre, según el Departamento de Ciencias del Mar de la Universidad de Alicante, que monitoriza desde el principio el vertido.
Con las nuevas plantas en marcha y las que se abrirán en los próximos meses en otros puntos del Mediterráneo, la desalación goza de «mucho empuje, buena salud y cada vez más aceptación», según Jaime Palop, director general del Agua. Cuando se anunció el plan, en España ya se desalaban una cifra nada desdeñable de 140 hectómetros cúbicos (hm3); hoy ya son otros 176 hm3; y para cuando acabe la Legislatura están previstos un total de 713 hm3, lo que significa el 70% de la cantidad de agua que hipotéticamente se iba a trasvasar del Ebro, evaluada en 1.050 hm3.
Sin embargo, es posible que esa obra -según recuerdan fuentes del Ministerio y organizaciones sociales y ambientales- no se hubiera terminado de construir ni en una década, y que la cantidad de agua no estuviera garantizada por el menor régimen de lluvias previsto a consecuencia del cambio climático, según los climatólogos.
Aún hay otro sambenito contra la desalación, que es su elevado consumo energético. Aquí no hay soluciones sencillas ni a corto plazo. En el Ministerio no niegan el insostenible consumo de electricidad para desalar agua ni que ello contribuya al efecto invernadero y al subsiguiente cambio climático.
Sin embargo, hay que recordar que en los últimos 30 años ese consumo se ha desplomado desde los 22 kilovatios hora (Kvh) por cada metro cúbico (m3) a los 3,5 Kvh/m3 de la actualidad. La mejora viene determinada por las tres décadas de mejoras tecnológicas en todo el proceso, que todavía no han llegado a tocar techo.
«La desalación por ósmosis inversa no es la solución al problema del agua, salvo en casos muy claros como puede ser Canarias. Su intensivo consumo es, de momento, insostenible», afirma José Luis García, responsable de Energía de Greenpeace.
No obstante, el ecologista reconoce que hay elementos positivos en la política gubernamental, como el haber puesto en marcha un ambicioso plan de generación eléctrica eólica y minihidráulica para compensar «de alguna manera tanto consumo en desalación».
Para García, la desaladora de Carboneras -la mayor de España hasta ahora-, diseñada y construida por el PP «es una aberración», puesto que primero se construyó una térmica de carbón y luego la planta desaladora a su lado para que consumiera la electricidad producida: «Traer carbón de Sudáfrica para producir agua es lo último que uno se podía imaginar», afirma el experto en energía. Y añade un dato no muy conocido sobre el consumo de electricidad del trasvase del Ebro, que en sus once estaciones de bombeo para sortear la geografía de su recorrido de casi 1.000 kilómetros «gastaba aún más que la desalación que están haciendo».
«Lo que era una utopía no hace tanto, se ha hecho realidad», dice orgulloso Palop. Se refiere a todas esas innovaciones tecnológicas que en sólo una década han puesto la desalación al alcance de la mano. Cita el caso de las membranas de ósmosis inversa, que no sólo duran más años y aceptan más ciclos de limpieza, sino que son más eficientes. También se refiere a la recuperación de energía que se produce en la misma planta desaladora, que aprovecha la fuerza con la que sale la salmuera para ayudar a las potentes bombas que la empujan a 700 atmósferas de presión contra las membranas.
También se refiere a las investigaciones en marcha, entre las que cabe destacar la empresa de ingeniería M. Torres, que es capaz de producir agua dulce en un molino eólico instalado en el mar, donde vierte directamente la salmuera. Igualmente se refiere a otra técnica de separación subsónica de la sal, sobre la que se reserva decir una palabra más. Y así hasta una docena de investigaciones privadas...
Pero de lo que se muestra más ufano es que, gracias al empuje político y a la fuerte inversión pública en desalación, una decena de empresas españolas de ingeniería y constructoras han logrado poner a España en la cabeza de la desalación mundial, según destaca un reciente informe del prestigioso Massachussetts Institute of Technology (MIT) de EEUU. Ahora mismo, las compañías españolas construyen, proyectan o gestionan una veintena de plantas en el mundo. Los ejemplos son la desaladora de Londres, las plantas que se construyen en California, norte de Africa o las proyectadas en el gigante asiático.
«En España hubo cientos de muertos en 1947 por una sequía; hasta 1974 no se consiguió erradicar el cólera, una enfermedad vinculada a la calidad del agua; todavía hoy estamos a punto de dar agua potable a Melilla; y pese a ser la primera potencia mundial en desalación, existen problemas», declara Palop. Y sin embargo, asegura que la desalación no es la solución: «Es sólo una parte de ella; las otras son lo que llueva, la depuración y la gestión. Con ese mix nunca faltará el agua para que los turistas se duchen o para garantizar el agua a los cultivos, aunque será algo más cara», concluye Palop.
La desalación no es reciente en España. Desde que se puso en marcha la primera planta en los años 70, se han construido más de 900. La mayor parte de ellas son privadas, pero pequeñas. Recientemente, la inversión pública ha roto esa tendencia con grandes plantas en los dos archipiélagos y la costa mediterránea. Somos el quinto país con mayor número de desaladoras, que producen cada día dos millones de m3 , que para 2009 serán 3,5 millones de m3, , según el Centro de Estudios Hidrográficos (CEDEX).
La Universidad de Alicante ha puesto en marcha un programa de seguimiento del vertido de salmuera en las plantas de San Pedro de Pinatar y la de Alicante, que no ha detectado «ningún impacto a las comunidades de plantas, algas u organismos» desde el año que llevan funcionado. Es más, lo que sí han detectado es el efecto nocivo de los vertidos de aguas residuales y de las piscifactorías situadas en el área de los emisarios de salmuera, según José Luis Sánchez Lisazu, profesor titular de Ciencias del Mar, quien además de sus muestreos, recibe en tiempo real los datos de salinidad que le envían las boyas instaladas.
Milagro o no, la desalación es ya una realidad que logra dar agua de alta calidad donde ya no queda, y que es precisamente donde a la gente le gusta ir a vivir.
Un proceso que eleva el precio del agua
Los precios del agua desalada no son sencillos de desglosar. Se trata de un recurso que, aunque tomado de la naturaleza, es sometido a procesos que implican gastos fijos, variables y de amortización. No obstante, la Comunidad de los Canales del Taibilla, concesionaria de las plantas de San Pedro de Pinatar y Alicante I, y que suministra a 79 municipios de 2,3 millones de habitantes -más de tres en verano- del sur de Alicante y Murcia, hace encaje de bolillos para evitar que la entrada de agua desalada, más costosa, incremente mucho el recibo.
Isidoro Carrillo, presidente de esta institución, con 61 años de existencia, confesó a EL MUNDO que con todos los costes computados, el precio del m3 es de 60 céntimos. Pero hay más: el coste del agua que llega por el trasvase Tajo-Segura es de 13 céntimos/m3, mientras que las aguas del río Taibilla, un afluente del Segura, son gratis.
Como los Canales del Taibilla mezclan el agua de estas tres fuentes -más la de pozos de su cuenca también gratuita- en una proporción que en 2006 fue de 224 hm3 del trasvase, 38 del río Taibilla y otros 35 de la desalación, finalmente el coste medio es de 27 céntimos/m3, a los que al añadir los gastos generales disparan el precio a 43 céntimos/m3, que cobran por igual a los 79 municipios.
Otra cosa es lo que los ayuntamientos cobran a los usuarios. Las empresas concesionarias del servicio municipal de abastecimiento de agua tienen sus propias tarifas, y como empresas privadas que son, añaden sus beneficios, por lo que los precios son distintos. En cualquier caso, el usuario doméstico paga en tres bloques : el uso mínimo para economías débiles, el normal y el suntuoso, más caro al exceder cierta cantidad de agua por persona al día.
Los agricultores han recibido una oferta del Ministerio de Medio Ambiente de recibir agua a pie de planta a 39 céntimos/m3. A ello tendrán que añadir el coste de su canalización.
Finalmente, si Industria diera la tarifa interrumpida a las desaladoras, el coste de la energía bajaría un 20%.
Son las dos plantas desaladoras de San Pedro de Pinatar, situadas al norte de la provincia de Murcia junto al Mar Menor. La planta I y II son gemelas y se han levantado íntegramente tras la llegada al Gobierno del PSOE en 2003. Una de las primeras medidas que se tomaron nada más llegar a la Moncloa Zapatero fue retirar el proyecto del PP de trasvasar agua del Ebro en una obra faraónica de un canal con cerca de 1.000 kilómetros.
Como alternativa, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció que se llevaría a cabo la construcción de plantas desaladoras en el Levante, para dotar de agua dulce de calidad a las poblaciones residentes en el arco mediterráneo y Andalucía oriental.
Cuando han transcurrido dos años y medio desde aquel anuncio, las dos plantas desaladoras de San Pedro de Pinatar son una realidad que producen cada día 65.000 metros cúbicos de agua de mucha mayor calidad que la que hasta ahora ha circulado por las redes de abastecimiento de la región.
La apuesta por la desalación de Cristina Narbona -que fue la alternativa del PSOE desde los primeros pasos del Trasvase del Ebro- fue muy criticada y sobre ella cayó el sambenito del vertido de la salmuera sobrante, porque iba a acabar con la vida marina. Pero esto es algo que no ocurre, según el Departamento de Ciencias del Mar de la Universidad de Alicante, que monitoriza desde el principio el vertido.
Con las nuevas plantas en marcha y las que se abrirán en los próximos meses en otros puntos del Mediterráneo, la desalación goza de «mucho empuje, buena salud y cada vez más aceptación», según Jaime Palop, director general del Agua. Cuando se anunció el plan, en España ya se desalaban una cifra nada desdeñable de 140 hectómetros cúbicos (hm3); hoy ya son otros 176 hm3; y para cuando acabe la Legislatura están previstos un total de 713 hm3, lo que significa el 70% de la cantidad de agua que hipotéticamente se iba a trasvasar del Ebro, evaluada en 1.050 hm3.
Sin embargo, es posible que esa obra -según recuerdan fuentes del Ministerio y organizaciones sociales y ambientales- no se hubiera terminado de construir ni en una década, y que la cantidad de agua no estuviera garantizada por el menor régimen de lluvias previsto a consecuencia del cambio climático, según los climatólogos.
Aún hay otro sambenito contra la desalación, que es su elevado consumo energético. Aquí no hay soluciones sencillas ni a corto plazo. En el Ministerio no niegan el insostenible consumo de electricidad para desalar agua ni que ello contribuya al efecto invernadero y al subsiguiente cambio climático.
Sin embargo, hay que recordar que en los últimos 30 años ese consumo se ha desplomado desde los 22 kilovatios hora (Kvh) por cada metro cúbico (m3) a los 3,5 Kvh/m3 de la actualidad. La mejora viene determinada por las tres décadas de mejoras tecnológicas en todo el proceso, que todavía no han llegado a tocar techo.
«La desalación por ósmosis inversa no es la solución al problema del agua, salvo en casos muy claros como puede ser Canarias. Su intensivo consumo es, de momento, insostenible», afirma José Luis García, responsable de Energía de Greenpeace.
No obstante, el ecologista reconoce que hay elementos positivos en la política gubernamental, como el haber puesto en marcha un ambicioso plan de generación eléctrica eólica y minihidráulica para compensar «de alguna manera tanto consumo en desalación».
Para García, la desaladora de Carboneras -la mayor de España hasta ahora-, diseñada y construida por el PP «es una aberración», puesto que primero se construyó una térmica de carbón y luego la planta desaladora a su lado para que consumiera la electricidad producida: «Traer carbón de Sudáfrica para producir agua es lo último que uno se podía imaginar», afirma el experto en energía. Y añade un dato no muy conocido sobre el consumo de electricidad del trasvase del Ebro, que en sus once estaciones de bombeo para sortear la geografía de su recorrido de casi 1.000 kilómetros «gastaba aún más que la desalación que están haciendo».
«Lo que era una utopía no hace tanto, se ha hecho realidad», dice orgulloso Palop. Se refiere a todas esas innovaciones tecnológicas que en sólo una década han puesto la desalación al alcance de la mano. Cita el caso de las membranas de ósmosis inversa, que no sólo duran más años y aceptan más ciclos de limpieza, sino que son más eficientes. También se refiere a la recuperación de energía que se produce en la misma planta desaladora, que aprovecha la fuerza con la que sale la salmuera para ayudar a las potentes bombas que la empujan a 700 atmósferas de presión contra las membranas.
También se refiere a las investigaciones en marcha, entre las que cabe destacar la empresa de ingeniería M. Torres, que es capaz de producir agua dulce en un molino eólico instalado en el mar, donde vierte directamente la salmuera. Igualmente se refiere a otra técnica de separación subsónica de la sal, sobre la que se reserva decir una palabra más. Y así hasta una docena de investigaciones privadas...
Pero de lo que se muestra más ufano es que, gracias al empuje político y a la fuerte inversión pública en desalación, una decena de empresas españolas de ingeniería y constructoras han logrado poner a España en la cabeza de la desalación mundial, según destaca un reciente informe del prestigioso Massachussetts Institute of Technology (MIT) de EEUU. Ahora mismo, las compañías españolas construyen, proyectan o gestionan una veintena de plantas en el mundo. Los ejemplos son la desaladora de Londres, las plantas que se construyen en California, norte de Africa o las proyectadas en el gigante asiático.
«En España hubo cientos de muertos en 1947 por una sequía; hasta 1974 no se consiguió erradicar el cólera, una enfermedad vinculada a la calidad del agua; todavía hoy estamos a punto de dar agua potable a Melilla; y pese a ser la primera potencia mundial en desalación, existen problemas», declara Palop. Y sin embargo, asegura que la desalación no es la solución: «Es sólo una parte de ella; las otras son lo que llueva, la depuración y la gestión. Con ese mix nunca faltará el agua para que los turistas se duchen o para garantizar el agua a los cultivos, aunque será algo más cara», concluye Palop.
La desalación no es reciente en España. Desde que se puso en marcha la primera planta en los años 70, se han construido más de 900. La mayor parte de ellas son privadas, pero pequeñas. Recientemente, la inversión pública ha roto esa tendencia con grandes plantas en los dos archipiélagos y la costa mediterránea. Somos el quinto país con mayor número de desaladoras, que producen cada día dos millones de m3 , que para 2009 serán 3,5 millones de m3, , según el Centro de Estudios Hidrográficos (CEDEX).
La Universidad de Alicante ha puesto en marcha un programa de seguimiento del vertido de salmuera en las plantas de San Pedro de Pinatar y la de Alicante, que no ha detectado «ningún impacto a las comunidades de plantas, algas u organismos» desde el año que llevan funcionado. Es más, lo que sí han detectado es el efecto nocivo de los vertidos de aguas residuales y de las piscifactorías situadas en el área de los emisarios de salmuera, según José Luis Sánchez Lisazu, profesor titular de Ciencias del Mar, quien además de sus muestreos, recibe en tiempo real los datos de salinidad que le envían las boyas instaladas.
Milagro o no, la desalación es ya una realidad que logra dar agua de alta calidad donde ya no queda, y que es precisamente donde a la gente le gusta ir a vivir.
Un proceso que eleva el precio del agua
Los precios del agua desalada no son sencillos de desglosar. Se trata de un recurso que, aunque tomado de la naturaleza, es sometido a procesos que implican gastos fijos, variables y de amortización. No obstante, la Comunidad de los Canales del Taibilla, concesionaria de las plantas de San Pedro de Pinatar y Alicante I, y que suministra a 79 municipios de 2,3 millones de habitantes -más de tres en verano- del sur de Alicante y Murcia, hace encaje de bolillos para evitar que la entrada de agua desalada, más costosa, incremente mucho el recibo.
Isidoro Carrillo, presidente de esta institución, con 61 años de existencia, confesó a EL MUNDO que con todos los costes computados, el precio del m3 es de 60 céntimos. Pero hay más: el coste del agua que llega por el trasvase Tajo-Segura es de 13 céntimos/m3, mientras que las aguas del río Taibilla, un afluente del Segura, son gratis.
Como los Canales del Taibilla mezclan el agua de estas tres fuentes -más la de pozos de su cuenca también gratuita- en una proporción que en 2006 fue de 224 hm3 del trasvase, 38 del río Taibilla y otros 35 de la desalación, finalmente el coste medio es de 27 céntimos/m3, a los que al añadir los gastos generales disparan el precio a 43 céntimos/m3, que cobran por igual a los 79 municipios.
Otra cosa es lo que los ayuntamientos cobran a los usuarios. Las empresas concesionarias del servicio municipal de abastecimiento de agua tienen sus propias tarifas, y como empresas privadas que son, añaden sus beneficios, por lo que los precios son distintos. En cualquier caso, el usuario doméstico paga en tres bloques : el uso mínimo para economías débiles, el normal y el suntuoso, más caro al exceder cierta cantidad de agua por persona al día.
Los agricultores han recibido una oferta del Ministerio de Medio Ambiente de recibir agua a pie de planta a 39 céntimos/m3. A ello tendrán que añadir el coste de su canalización.
Finalmente, si Industria diera la tarifa interrumpida a las desaladoras, el coste de la energía bajaría un 20%.
El Mundo. Fecha: 05/04/2007
El PP dice que el agua de la crecida del Ebro abastecería a Levante durante tres años
Narbona explica que lo que lleva la riada «no se desperdicia» porque llena los acuíferos
OLGA R. SANMARTIN
MADRID.- Mientras la alerta por el desbordamiento del Ebro va perdiendo fuerza, se vuelven turbulentas las aguas de la política. El PP aprovechó ayer la crecida para insistir en la idoneidad de trasvasar recursos de este río al Júcar y al Segura, proyecto popular derogado por el actual Gobierno socialista.
El principal partido de la oposición (respaldado por los regantes) ha hecho cálculos para demostrar que, con la cantidad de agua desembalsada esta semana, se «habría resuelto por tres años» el problema de abastecimiento en Levante de haber sido construida esta infraestructura.
Así, la ex ministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez -bajo cuyo mandato se promovió en Bruselas el trasvase- estimó que, en los últimos tres días, el Ebro «ha lanzado al mar cerca de 600 hectómetros cúbicos, un volumen de agua similar al que consume la Comunidad de Madrid en todo el año». «El haber paralizado la obra impide que, cuando haya agua de más, se pueda utilizar», manifestó Rodríguez, actual consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid.
El PP ha pedido la comparecencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, para que explique en el Congreso «si sigue pensando que el trasvase no es necesario y las desaladoras son la opción, ante las crecidas que está registrando el Ebro». IU también había solicitado esta comparecencia, pero para que informe de los proyectos de restauración que se están haciendo en este río.
La ministra comparecerá
«Compareceré en el Congreso», confirmó Narbona a este periódico, recogiendo el guante, mientras mantenía que «los ríos no se pueden regular ad infinitum» y decía que «es irresponsable» que el PP «haga demagogia» con la crecida.
Recordó que el agua de una riada «en absoluto se desperdicia» porque regresa a la tierra y recarga las reservas de los acuíferos. Además, sirve para mantener el ecosistema del delta del Ebro: el agua desembalsada arrastra enormes cantidades de nutrientes que son la base para el alevinaje y la puesta de huevos de la sardina y el boquerón.
«Hay una relación muy directa entre que haya una buena pesca y el número de crecidas», consideró Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico de la Unidad de Zaragoza y portavoz de la Fundación Nueva Cultura del Agua.
Para Arrojo, los cálculos del PP «ofenden a la inteligencia» y son «una tontería de una demagogia apabullante». «Es como decir que las sequías se podrían solucionar en el Levante almacenando las aguas de las inundaciones que provocan las gotas frías», añadió. El trasvase del Ebro se proyectó para ceder un máximo de 1.050 hectómetros cúbicos al año, lo que equivale a un desembalse de 33 metros cúbicos por segundo. «¿Cómo van a pasar los cerca de 3.000 metros cúbicos por segundo que está desembalsando el río, con esa potencia y a esa velocidad, por una conducción pensada para 33 metros cúbicos? No hay obra capaz de canalizar este volumen. Sería como intentar que un camello pasara por el ojo de una aguja», dijo.
Narbona advirtió ayer que, por culpa del cambio climático, las inundaciones van a ser más frecuentes a partir de ahora: «Los expertos no se esperaban que llegara tan pronto una riada de estas características. Esto es una señal de alerta que hay que tener en cuenta para extremar mucho más las medidas».
El principal partido de la oposición (respaldado por los regantes) ha hecho cálculos para demostrar que, con la cantidad de agua desembalsada esta semana, se «habría resuelto por tres años» el problema de abastecimiento en Levante de haber sido construida esta infraestructura.
Así, la ex ministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez -bajo cuyo mandato se promovió en Bruselas el trasvase- estimó que, en los últimos tres días, el Ebro «ha lanzado al mar cerca de 600 hectómetros cúbicos, un volumen de agua similar al que consume la Comunidad de Madrid en todo el año». «El haber paralizado la obra impide que, cuando haya agua de más, se pueda utilizar», manifestó Rodríguez, actual consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid.
El PP ha pedido la comparecencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, para que explique en el Congreso «si sigue pensando que el trasvase no es necesario y las desaladoras son la opción, ante las crecidas que está registrando el Ebro». IU también había solicitado esta comparecencia, pero para que informe de los proyectos de restauración que se están haciendo en este río.
La ministra comparecerá
«Compareceré en el Congreso», confirmó Narbona a este periódico, recogiendo el guante, mientras mantenía que «los ríos no se pueden regular ad infinitum» y decía que «es irresponsable» que el PP «haga demagogia» con la crecida.
Recordó que el agua de una riada «en absoluto se desperdicia» porque regresa a la tierra y recarga las reservas de los acuíferos. Además, sirve para mantener el ecosistema del delta del Ebro: el agua desembalsada arrastra enormes cantidades de nutrientes que son la base para el alevinaje y la puesta de huevos de la sardina y el boquerón.
«Hay una relación muy directa entre que haya una buena pesca y el número de crecidas», consideró Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico de la Unidad de Zaragoza y portavoz de la Fundación Nueva Cultura del Agua.
Para Arrojo, los cálculos del PP «ofenden a la inteligencia» y son «una tontería de una demagogia apabullante». «Es como decir que las sequías se podrían solucionar en el Levante almacenando las aguas de las inundaciones que provocan las gotas frías», añadió. El trasvase del Ebro se proyectó para ceder un máximo de 1.050 hectómetros cúbicos al año, lo que equivale a un desembalse de 33 metros cúbicos por segundo. «¿Cómo van a pasar los cerca de 3.000 metros cúbicos por segundo que está desembalsando el río, con esa potencia y a esa velocidad, por una conducción pensada para 33 metros cúbicos? No hay obra capaz de canalizar este volumen. Sería como intentar que un camello pasara por el ojo de una aguja», dijo.
Narbona advirtió ayer que, por culpa del cambio climático, las inundaciones van a ser más frecuentes a partir de ahora: «Los expertos no se esperaban que llegara tan pronto una riada de estas características. Esto es una señal de alerta que hay que tener en cuenta para extremar mucho más las medidas».
"Como se puede ver la polémica está servida; ¿desaladoras y residuos o trasvases
y construcciones faraónicas?"
1 comentario:
Felicitaciones por el articulo, creo que aporta una dosis de objetividad al tema que esta bastante politizado y tratado subjetivamente por todos, aunque no se aportan datos claros de coste del agua del trasvase, cosa que creo que ni se sabe ni se ha calculado por nadie.
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